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¿Qué es el bootfitting?

¿Qué es el bootfitting?

Atrás quedaron los días en los que el esquiador no tenía más remedio que adaptarse, de un modo u otro, a las botas de esquí estandarizadas. Gracias al bootfitting, es la bota de esquí la que se adapta a la morfología del usuario, y no al revés. Una visión general de los métodos que componen el bootfitting, una técnica para adaptar las botas a los pies del esquiador.

Análisis de la morfología del pie

Antes de nada, el profesional de la bota hará un análisis meticuloso de la morfología de su pie. Esta inspección determinará en primer lugar el tipo de pie: ¿es "normal" (buen equilibrio entre las distintas partes del pie), hueco (los puntos de presión se concentran entonces en determinadas zonas) o plano (el apoyo es el mismo en toda la superficie inferior)? También hay que comprobar si el pie es pronador (hundimiento del pie hacia dentro) o supinador (hundimiento del pie hacia fuera, que es más raro). Por último, este "inventario de accesorios" permite detectar posibles patologías de la forma del pie, como el hallux valgus (que es una deformación de la base del dedo gordo hacia el exterior).

Elegir el zapato adecuado

Una vez obtenida toda la información necesaria en la fase de análisis del pie, es el momento de elegir el par de botas ideal para afrontar las largas y bonitas jornadas de esquí. Para ello, el profesional tomará las medidas de los pies del esquiador, incluyendo la talla, por supuesto, pero también otros datos cruciales a tener en cuenta, como la medida de los maléolos (la prominencia ósea exterior de los tobillos) o la anchura metatarsal (correspondiente más o menos a la parte más ancha del pie). Una vez recopilados estos datos, es el momento de examinar el índice de flexibilidad. Este índice determina el nivel de rigidez de la bota de esquí. Además del tipo de pie, es la experiencia del esquiador y, por tanto, su facilidad para esquiar, lo que determina el índice de flexión al que hay que aspirar.

Diseño de suela personalizado

La adaptación de las botas se basa en la personalización del par de zapatos, por lo que no es concebible limitarse a la suela estándar del zapato elegido. El profesional de la bota que consultes tomará la huella de tu pie, lo que le permitirá hacer una suela 100% adaptada a la estructura de tu pie. Una plantilla a medida respetará el equilibrio natural de los apoyos de un pie "perfecto" o, por el contrario, compensará las deficiencias de un pie plano o hueco. Una buena plantilla es imprescindible para que el final de una jornada de esquí no se convierta en una tortura para los pies.

Termoformado del zapato

El forro es la parte interior y extraíble de la bota de esquí. Es el elemento "blando" de la estructura, que protege el pie de los golpes, proporciona apoyo y aislamiento térmico. En la confección de botas, es aconsejable trabajar exclusivamente con botas compatibles con la técnica del termoformado. Este método consiste en calentar la bota, cuyo material se expandirá significativamente bajo el efecto del calor. Cuando todavía está caliente, el esquiador se pone la bota, que, al enfriarse, se adaptará perfectamente a la forma del pie. En términos morfológicos, el "rollo" de las botas es la bota inyectada. Esta bota inyectada se fabrica mediante la propulsión de una espuma que luego captura la huella del pie del esquiador, hasta la más mínima deformación, para una ergonomía óptima.

Acabados de la cáscara

Cuando el pie tiene una forma muy particular, un zapato bien elegido, una suela a medida y un zapato termoformado pueden no ser suficientes. Este es el caso, sobre todo, cuando el pie sufre una prominencia muy pronunciada, con partes extremadamente salientes, en el caso de un hallux valgus severo, por ejemplo. En estos casos, el profesional se ve obligado a trabajar directamente sobre la estructura del zapato, de forma localizada, para adaptar con precisión la forma de la carcasa a la malformación en cuestión.

Apretar bien el zapato

Durante una sesión de esquí, el pie se hincha gradualmente. Se trata de un mecanismo de defensa natural del cuerpo contra el frío, para proteger las extremidades de las bajas temperaturas. Por lo tanto, es importante ajustar con exactitud el ajuste de las botas antes de la gran salida. Un apriete demasiado pequeño hará que el pie "flote" y genere molestias al usuario. Por el contrario, un zapato demasiado apretado pondrá muy rápidamente a prueba a su portador, en cuanto el pie haya ganado volumen de forma natural durante el día. El profesional de la adaptación de botas sabrá cuál es el mejor ajuste para usted y le aconsejará en consecuencia.

Escuchando tus sensaciones en la pista

Para probar un sistema, nada mejor que la práctica. Es el propio esquiador quien debe escuchar sus propias sensaciones en las pistas para estar seguro de que los ajustes elegidos son los adecuados. Posibles sensaciones de incomodidad, dolor, sensación de flotar... Estate atento a todo lo que tu cuerpo y tus pies te dicen durante una sesión de esquí. Esta información es muy valiosa para el profesional: en base a estos datos puede ajustar sus parámetros y afinar la personalización de sus botas.

Coste del equipamiento de las botas

Como cualquier producto hecho a medida, esta práctica representa un coste importante. Si ya tiene unos zapatos con los que se siente cómodo, que desea perfeccionar mediante uno o varios ajustes, la nota a la llegada será obviamente más asequible. Un simple ajuste del zapato puede costarle sólo unas decenas de euros, por ejemplo. En cambio, para el "total" y un ajuste completo, le costará entre 500 y 1.000 euros, según el especialista. Un precio considerable que hay que poner en perspectiva con las ventajas: un par así le garantiza muchos años de esquí con una comodidad óptima y con un riesgo de accidente considerablemente reducido.